Como experimento de campo, tengo el propósito de “encoger el
michelín” comiendo de todo todito todo
(que sea comestible claro está…)
Me explico, una cosa es comer de todo y otra muy distinta
meterse entre pecho y espalda cantidades ingentes de comida sin conocimiento
ninguno.
La idea es cuidar las cantidades y la frecuencia de ciertos
alimentos que todos sabemos tienen tendencia a acumularse en la cintura o en
otros lugares tanto o más incómodos.
Recuerdo a una amiga que tenía por costumbre no negarse de
forma rotunda a comer nada, sino que lo que en ese momento le pedía a gritos el
cuerpo era postergado al día siguiente antes de las 12 de la mañana, esto tenía
como resultado, eliminar el ansia viva del momento y usualmente un olvido al
día siguiente, aun así si este olvido no se producía podía darse el homenaje
con la tranquilidad de que ya se
quemaría antes de acostarse.
Como foto de esta entrada he puesto tentación de tentaciones…
lo dicho, queda permitida la cata con conocimiento antes de las 12 de la
mañana.
Como teoría no está mal, veremos a ver en la práctica como
resulta…
Unas tajaicas de panceta muy ricas y muy apetitosicas........
ResponderEliminarUn saludo
Vaya...
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